no te quemes la cabeza por un poco de placer


jueves, 3 de noviembre de 2011

"Le tememos al cambio, a lo nuevo, a lo desconocido"

Siempre sentí la palabra noviembre como algo fuerte, escribir el once en el margen de la hoja generalmente te da esa sensación de 'estas terminando', de 'queda poco', de un fin de etapa, pero el nudo en el estomago que me agarro este noviembre no se compara con nada. Mis redes sociales se llenaron de noticias de ingresos a la facultad, todos con su mente fresca y decidida, todos muy seguros del gran futuro que van a tener, y yo acá, sufriendo porque hoy sacaron mi ultima foto escolar. La ultima, después de catorce años, hoy fue mi ultima foto con mis amigos, con mi uniforme, y el grito de ‘tu vida se esta terminando’ al contrario de querer salir de mi cabeza, se empeña en aumentar el volumen con el paso de los minutos. Sinceramente, y si me conoces probablemente lo sepas, tengo un gran defecto: nunca aprendí a afrontar los cambios. Simplemente no puedo, me rehúso. Soy insegura, me gusta la estabilidad, me gusta lo conocido, lo seguro, no me acostumbro a nada. No hay que me cuesta más que superar las cosas, que cambiar de página, pero en serio, hablando en términos exagerados: no puedo cambiar, no puedo crecer. Tiendo a experimentar un mecanismo de defensa típico de una nena de cinco años: cerrar los ojos y taparme los oídos ignorando la existencia del problema, hago como si nada estuviera pasando, como si mi vida siguiera y que por ignorarlo el dilema se va a ir. Error: seguis sin definir tu futuro, tenes 15 días para decidirte, inscribirte y básicamente en un mes perdes lo que quedaba de tu infancia, figurativamente siento que mi vida se va a terminar el día que pise por ultima vez la puerta del colegio. Pensar que quedan 20 días hábiles de clases me provoca ganas de hacerme un bollito aplastando mis rodillas contra mi pecho, abrazándolas y escondiendo la cabeza. 20 días, me siento insignificante. Cuantos más días pasan, más diminuta estoy.

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Y te condena mi celoso corazon cuando le contas tu historia
nunca conocio la gloria en cuestiones del amor.
Y se que nunca se me va a olvidar tu voz, aunque pierda la memoria
con acercarse a la victoria se conforma un perdedor.
Y te tendre que dejar escapar, se que lo voy a lamentar
pero te digo amor que hay que saber cuando parar.