no te quemes la cabeza por un poco de placer


lunes, 24 de octubre de 2011

"Quisiera que esto dure para siempre"... (casi tanto como una eternidad)

Agustina Bergolo > Julieta Pedroche

- como estas puta?
- como el orttttttt
mañana me toman economía
no se nada
y la fiebre no se me vaa
vos bebu?
- mañana me toman religión pero un tema complicado y no se nada
estamos igual!!!
- odio el colegio
mentira
en dos meses voy a estar llorando para volver
pero ahora lo odio grax
- eso va a ser terrible
te queda
NADA de colegio
y a mi me queda mucho...
tanto que
voy a llorar
- no julita vos no sabes lo que yo te envidio
en dos meses no veo mas a nadie
empiezo una facultad
a varios kilómetros de acá
voy a tener que salir menos
voy a tener que estudiar en serio
no voy a ver mas a mis amigos todos los días
y probablemente ni siquiera todas las semanas
no voy a estar planificando ni un viaje de egresados
ni una fiesta de egresados
ni nada
mi vida se termina el día que piso por ultima vez la puerta del colegio

- basta me das miedo
- disfruta mucho todo lo que te queda!!!
- quiero llorar
- yo también

....

Necesitaba ponertelo para leerlo dentro de dos meses y recordarme a mi misma las razones por las que me voy a estar suicidando.

- no por dios amor de mi vida espera un año y lloramos juntas!!!!

- tantos años al borde de repetir, zafando en la ultima materia el ultimo día de la ultima mesa de febrero, y si supieras ahora lo que daría por poder repetir tercero la puta madre!!!! basta negra te queda un año te queda bariloche te queda fiesta de egresados, te queda un verano entero para disfrutar, sin cursos de ingreso, sin inscripciones, te queda una ultima super compra en la librería en marzo, para comprarte todas las boludeces habidas y por haber, carpetas con florcitas y corazones y muchos colores y lapiceras con brillito y útiles inservibles que en la facultad no vas a poder tener porque te tildan de retrasada, te queda todavía un año entero de "ya fue es tercero!!", te juro que te odio con todo mi corazón putita.

Conversaciones que te hacen caer un poco a la realidad.

Estas sentada en tu cama, mirando fijo el vestido por el que hace dos días te caminabas toda la ciudad de Buenos Aires, ese que viste y dijiste: “Es este”. Este es mio. Este me va a quedar divino en la fiesta de egresados. Y llegas a casa, y miras la agenda para ver que examenes tenes esta semana, y el cuadradito resaltado en todos colores que dice que en quince días es tu fiesta. Tu fiesta. De nadie más. Por la que se armaron tantas guerras de entrecurso, que llegaste al punto de querer agarrar una ametralladora y matar a cada uno de tus compañeros. Por la que venis pensando hace un año y medio, discutiendo en cada almuerzo familiar, tirando ideas y queriendo poner tu parte, porque es una sola, y es tuya. Y paras cinco minutos. Miras de nuevo el vestido. Quince días. Quince días y ya no hay más. No hay más nada, en quince días toda la motivación que te quedaba se va en un abrir y cerrar de ojos, y lo que viene después da pánico.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Me está aburriendo esta mentira de la libertad

Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto. Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear, y a mí tanto me gustó que no te duré ni un round. Y a veces pienso, cuando me quedo sola, te extraño, te lloro, que lindo arruinarse con vos. Y el día estuvo mal, hoy te soñé, no quiero recordarte más, no me hace bien. Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa. Y cada vez que pienso en vos, quiero volver, y el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver. Detesto no saber si te acordas de mí o no te importa nada de lo que me pasa

domingo, 16 de octubre de 2011

Después de la lluvia, el perfume de la angustia y el sonido del silencio que dejas cuando te vas. Después de no sobrevivir a las mañanas de ese abril, nubladas como ninguna más. Viajo bien adentro, a la ciudad del desencuentro, capital del nuevo centro del vacío existencial. Como me desilusionas cuando amagas y tiroteas sin terminar las cosas. Libertad, mi casa es un desastre, mi vida un poco más. Corazón, que caros son los precios del amor. No te encontré en el centro hoy y una secuencia de terror, y soñé pasiones locas con vos. Y no se que esta pasando con vos, y simplemente pasa que tengo ganas de verte. Algo habré perdido, que ando tan comprometido, buscar adentro tuyo algo que esta adentro mío, algo para poder tapar mi gran agujero espiritual, mis ilusiones rotas. Creo que buscarte es más digno que pensarte, más difícil que encontrarte y menos triste que olvidarte. Y simplemente pasa que tengo ganas de verte.

ardimos

Vos creyéndote el rey del mundo por hacer llorar a una estúpida de diecisiete años, yo sintiéndome la más pelotuda por llorar por un infeliz como vos.
Sostengo firmemente que lo que me mantiene hoy acá es el miedo a volver a verte, o peor, el terror a no verte nunca más. "No estamos llegando a ningún lado", evidentemente al fin logramos coincidir en algo, pero tu histeria y mi autocontrol -amor propio- nunca fueron una buena combinación.
Te dejo, me dejas, vuelvo, te vas, te quiero, ¿Me queres? -no seas ilusa-.
"Después no te arrepientas".. ¿De qué?, ¿Eso es un mensaje tuyo?, ¿Vos me habías dejado?, acá vamos de nuevo, no pienses que vamos a salir tan fácil de un circulo vicioso como éste.
Lunes a la mañana y volvemos a ser dos desconocidos que inconscientemente no pueden dejar de buscarse, la pequeña gran diferencia es que yo lo hago notar, vos no existís. Nunca exististe, pero estas ahí, eso no se discute. "Que tengas buena suerte", si tuviera buena suerte vos no estarías acá... seamos sinceros, si tuviera buena suerte no me estarías dejando (o el término que quieras poner a tu concepto de dejar).
Lo mires desde el punto de vista de donde lo mires, absolutamente todos tienen razón.
Dejarte. Odiarte. Olvidarte. Quinientas opiniones, seiscientas razones firmes y posiblemente certeras para hacerlo.
Y vuelvo a centrar mi vista en esa expresión seria que acostumbras a usar cuando me cruzas, ahí, cuando achinas los ojos y pones cara de confundido esperando a que te salude.
Y mi cabeza se transforma de golpe en un lunes a la mañana, cuando no te conozco, cuando los dos sabemos quienes somos, o peor, cuánto somos.

Y por una especie de intento de catarsis, llegue acá...
Ah, feliz día madre.

martes, 11 de octubre de 2011

#282

Estas nubes no están yendo a ningún sitio, la lluvia sigue cayendo. Solo si hubiera tratado de llamarte, porque te fuiste demasiado rápido de la ciudad. Y espero que recibas este mensaje que estoy dejando para ti, porque odio que me dejaras sin oír que te necesito. Y espero que encuentres lo que estas buscando, y espero que todo lo que haz soñado en tu vida, sea mucho mejor. Y espero que estés feliz donde quiera que estés, y quería que supieras que nada va a cambiar eso. “Se supone que voy a guardar este alrededor y esperar por siempre" fueron las ultimas palabras que dije, pero eso no fue nada para un corazón roto, sabes que no es lo que quería decir. Llámame, déjame saber que has recibido este mensaje que deje para ti, porque odio que me hubieras dejado sin decirte las palabras 'te necesito'. Y espero que encuentres lo que estas buscando, y espero que todo lo que haz soñado en tu vida sea mucho mejor, y espero que estés feliz, donde quiera que estés, y quería que supieras que nada de eso va a cambiar.


sábado, 8 de octubre de 2011

No hay más mendigo, ni más que pagar, que de echarte de menos sin más que contar. No hay más miedo sincero que no respirar, no hay más vida, ni tiempo, ni más que pensar. No hay más, ni versos, ni noches, no hay más principios, ni fe, ni final. No hay más problemas, ni ganas de andar, no hay distancia más grande que donde tu estas. No hay palabras, risas, cuentos, no hay destinos ni momentos, no hay caricias, no hay desprecios, no hay canciones ni recuerdos. No hay más. No hay más imposibles que no verte, más mal sueños que perderte, no hay silencios que callen por ti. No hay más ilusiones que tenerte, más riquezas que quererte, no hay un pobre más pobre sin ti. No hay más, ni versos, ni noches, ni besos, ni abrazos, principios, ni fe, ni final.
Y te condena mi celoso corazon cuando le contas tu historia
nunca conocio la gloria en cuestiones del amor.
Y se que nunca se me va a olvidar tu voz, aunque pierda la memoria
con acercarse a la victoria se conforma un perdedor.
Y te tendre que dejar escapar, se que lo voy a lamentar
pero te digo amor que hay que saber cuando parar.